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Hacia una religión única para la Nueva Era
Por Manuel Ignacio Quiles

 

Cuando leí por primera vez en la “Doctrina Secreta” de Helena Blavatsky, que por detrás de todas las religiones hay un solo principio espiritual –algo obvio-, que lógicamente Dios es Uno y es el mismo de todas las religiones, se hizo carne en mí la necesidad humana de llegar a una religión única para la Era de Acuario, que uniese y no separase a los seres humanos, como es la realidad actual, donde las discusiones religiosas –cuando no guerras- son la cosa más absurda de un mundo viejo que se desintegra delante de nuestros ojos.

La noción infantil de “pueblo elegido”, que no es más que una manifestación de ETNOCENTRISMO, nos revela los restos de orgullo nacional o cultural que subyace a la idea de Dios de muchos pueblos: Dios no elige a nadie, o en todo caso, los elige a todos; un padre divino no puede tener preferencias por sus creaciones, y si las tiene, es ridículamente antropomorfo, esto es, hecho a la medida de emociones humanas, peor, emociones mezquinas e inferiores… (pura proyección de la necesidad inconciente de reconocimiento).

Dane Rudhyar, en su simple genialidad, nos alertó para algo que raramente se dice, pero que se cae de maduro por lo sensato y realista: el que quiera tener un desarrollo espiritual completo, que por principio es universal, debe también hacer una crítica o tener una visión objetiva de su propia cultura o nacionalidad, lo que implica necesariamente salir de su país y vivir largo tiempo en otra cultura (con otro idioma…), para abrir la mente a otros valores y apreciar crítica y objetivamente los valores de la suya, en fin, debe llegar a desidentificarse de su cultura. El pez sólo se entera que vive en el agua cuando sale de ella y siente su falta…
Para que no haya discusiones, debemos primero criticar el nombre de Dios, que mucha gente no acepta, y con razón: lo podremos llamar PRINCIPIO ÚNICO, PODER SUPERIOR, ESPIRITU UNIVERSAL, la VIDA, el UNIVERSO, el SER, el VACÍO-VIVO, no importa, pero debemos superar nombres tradicionales como Alah, o aun Dios, que en sí mismo ya es un nombre (además, genérico, pues si no, sería ‘Diosa’…), y nos remite a una concepción personalista, como que Dios es una persona, y ello es antropomorfo, no es el Dios para todas las razas del universo, que ya pueden haber superado el personalismo…
A pesar de que Dios no es una persona, lo que rescato principalmente de la tradición cristiana que la budista no tiene, es el diálogo interno (llamado ‘oración’), uno puede dialogar con el Poder Superior, desde el corazón, desde la humildad de la condición humana, y saber que será atendido, al nivel de la necesidad de cada uno. También dicha tradición usa extensivamente la metáfora del Padre y el Cielo, que rescato como metáforas útiles y cercanas a la verdad, si la complementamos con la de la Madre, que no es precisamente la Virgen María (sólo un nombre entre tantos…), y sí la Madre Materia que nos dio el cuerpo y el hogar en la Tierra.

Una de las premisas de esa nueva religión, es que NO DEBE BASARSE EN LIBROS SAGRADOS, esto es, escritos que se consideren la revelación directa de Dios a un grupo de gente. Si una religión se basa en libros, significa que el elemento mental será el constituyente esencial, por más elevado que sea, y que las interpretaciones de lo escrito se convertirán en argumentos mentales que llevarán a las divisiones.
He aprendido que lo mental superior, que es el lenguaje de las religiones (doctrinas, símbolos), puede acercar al Espíritu, pero no es el Espíritu, pues éste es Vacío y Espacio. La mente imita al espíritu, y puede creerse a sí misma en sus imitaciones…
En todo caso, los libros que se mantengan, se podrán consultar en una investigación personal, pero con dos salvedades importantes:
a) los libros no se podrán tener, como una propiedad a la que se vuelve una y otra vez y se memoriza: sólo consultarlos sin escribir, o escuchar sus enseñanzas en tradición oral, pues así la mente va a seleccionar espontáneamente lo que le puede o debe quedar.
b) la investigación o escucha de lo escrito no debe nunca limitarse a una tradición, y sí a varias, porque como decíamos, Dios es, en última instancia, la fuente de todas las fuentes, y si la persona prefiere una tradición, no ha hecho la crítica cultural que hemos señalado más arriba.

Más allá de textos, una religión sirve para re-ligar, conectar de nuevo, porque la condición humana lleva necesariamente a desconectarse de las fuentes, a alienarse de los orígenes, a perder la conciencia de la esencia de la existencia. Y esta conexión se puede adquirir espontáneamente, directamente, o a través de técnicas como la meditación, los rituales, o el “diálogo interno” que propugnan las Psicologías Trans-personales (versión aggiornada de la oración).
Otra premisa de la nueva religión es la superación de toda imagen privilegiada acerca de la divinidad. Una definición provisoria sería: El Espíritu no tiene identidad. En todo caso, se puede aceptar la creación espontánea de símbolos, metáforas y mandalas provisorios y múltiples, con la condición de saberse parciales, provisorios y reemplazables. También otra definición relacionada a lo mismo es: el Espíritu es inefable, las palabras y los símbolos jamás alcanzan a abarcar su naturaleza, y hablar mucho de religión, o definir lo espiritual, no es aconsejable: toda Teología queda totalmente perimida y obsoleta.

Como veremos más adelante en uno de los ítems, la religión que propugno es absolutamente personal, no es más que la explicitación de la BÚSQUEDA ESPIRITUAL que es inherente al Ser Humano, y esta búsqueda es individual e intransferible. ¿Qué buscamos? Buscamos respuestas a las eternas preguntas “¿Quién soy?”, “¿De dónde vengo?”, “¿Adónde voy?”, “¿Cuál es el sentido de la Vida?”, “¿Cuál es mi misión?”, “¿Cuál es el camino, el método?”, “¿Cuál es la esencia de la Realidad o del Universo?”, “¿Qué es todo esto, Quién o Qué creó al Mundo y para qué?”, etc., etc., etc.
Y otra cosa que buscamos en esta “nueva religión particular” es el impulso de mejorarse a sí mismo, ser cada vez mejor persona, REALIZAR TODAS LAS POTENCIALIDADES, la Auto-Realización, al decir de Masslow. Por supuesto que no se trata de sentirse una persona “justa”, y de compararse a los demás, pero la búsqueda de reconocimiento, que es inherente a la condición humana, debe transferirse, de los padres, los pares, la sociedad, un Ser Superior, o cualquier absoluto que el Ser Humano invente, hacia Sí Mismo, Mí Mismo, el Self o Yo Superior. Soy yo, es cada uno, que conociéndome, conociéndose, puede juzgar neutramente si está creciendo y mejorando, cuál es el Ideal de cada uno (libre de Ideales familiares, culturales, de cualquier mandato inconciente) y sentir si se está en camino hacia él. Y esto pasa por otro ítem, que es el auto-conocimiento radical.


Cristianismo + Budismo + Taoísmo + Religiones de la Naturaleza

Después de tanta búsqueda, se fue construyendo dentro de mí una síntesis de las mejores contribuciones del Cristianismo, del Budismo, del Taoísmo y de las Religiones de la Naturaleza, estas últimas barridas del mapa cuando el Cristianismo se hizo hegemónico. También se habla que el Corán tiene revelaciones y sabiduría de nivel altísimo, pero no he tenido contacto con esa tradición. Igualmente con otras tradiciones, como las revelaciones Baha-i, Kryon, Saint Germain, Chamanismos, Ufología esotérica, etc., etc., por supuesto que no soy yo ni nadie quien define las investigaciones del buscador espiritual, sólo alerto para no apegarse a una sola revelación, y para no quedarse en lo mental.

Cristo y Buda son avatares que vienen –ambos- a revolucionar las tradiciones judías e hinduistas respectivamente (por eso no fueron aceptados en Israel ni en la India, sus países de origen), por lo que podemos dejar de lado, simplemente, las tradiciones antiguas. De la tradición hebrea que es la Biblia del Antiguo Testamento, pueden tomarse los escritos de Salomón, y de los Vedas de la tradición hinduista, el Baghabad Gita, y ya es mucho… la lectura de esas fuentes revelan innegablemente una sabiduría superior y limpia de etnocentrismo y religión antigua.
Para aceptar la tradición cristiana viva, hay que leer directamente los 4 evangelios, sin influencia de nadie, limpiando toda influencia de la Iglesia Católica (desde los “Hechos de los Apóstoles” de San Pablo), principalmente el Concilio de Trento, que prohibió las tradiciones llamadas “gnósticas” o “apócrifas’, hoy rescatadas, como el evangelio de Santo Tomás, que es interesante leer y comparar.
La tradición religiosa cristiana ha privilegiado una visión histórica de Cristo, que hay que combatir, y construir la visión del principio crístico, a-histórico, del Cristo dentro de nosotros, que no es más que la chispa divina que conforma el Espíritu, o el Yo Superior, “yo y el Padre somos uno”… Solamente la tradición de los místicos cristianos se salva de ese grave error histórico.

Para la tradición budista, hay que entrar en contacto con las “Cuatro Nobles Verdades” y luego, con la “Cadena de los doce eslabones del origen dependiente”, enseñanzas directas de Sidharta Gautama, el Buda, y que tan bien están simbolizados en el mandala de la Rueda de la Vida. También el “Libro Tibetano de los Muertos”, del que hay versiones aggiornadas. Si la persona se dice budista y no ha leído esos textos básicos, seguramente está siguiendo una tradición particular dentro del Budismo, que es lo que se critica de base aquí, el divisionismo. Lectura de lamas como el Thartang Tulku y Chogyan Trungpa han sido inestimables para mí, pero seguramente hay muchos más que pueden guiar a otros, recordando que, para el budismo, más importante que la lectura y la búsqueda de un maestro, es la práctica de la meditación.
Del Taoísmo, basta con leer el Tao-Te-King, que es cortito, y el I-Ching, maravilla del conocimiento humano, libro literalmente mágico.
Para rescatar las enseñanzas de las Religiones de la Naturaleza, hay que primero entrar en contacto directo con Ella, con sus poderes y fuerzas, como por ejemplo el Sol, la Tierra, la Naturaleza viva en forma de plantas –árboles, frutas, hierbas, flores- piedras y animales, y principalmente con los otros Sagrados Elementos, como el Agua, el Fuego y el Aire (o la brisa, o el viento…).
Cuando uno se va ‘despertando’, puede ir entrando en contacto a todo momento, pues la Tierra es el suelo que pisamos y todos los objetos, el Aire entra constantemente en la respiración, el Agua es sagrada hasta en las frutas, el café, el vino o la que sale de la canilla y la ducha, y el Fuego debe reconocerse desde el que sale por la cocina, hasta el que va por los cables en forma de electricidad (y que es el combustible de todos los aparatos modernos). Por ello la alimentación es fundamental en una religión para la Nueva Era, la respiración todavía más, y la contemplación, el contacto y la devoción en paisajes o lugares sagrados de energía especial (que son muchos más que los preconizados por la mistificación popular o “New Age”, pues en realidad, toda la Naturaleza es Sagrada)

 

Uso de Substancias Enteógenas (en – teo – genos)

Habiendo experimentado durante años y años la Ayahuasca, bebida sagrada de la Amazonia, en el contexto de las dos religiones principales del Brasil (organizadas y legales, la União do Vegetal –U.D.V, udv.org.br.- y el Santo Daime, santodaime.org.br), del Chamanismo Peruano, en grupos disidentes, y solo; y habiendo tenido formación en Psicoterapia Psicoanalítica y Psicodramática con Alucinógenos (en la Escuela de Psicodrama de La Plata con Dalmiro Bustos), sostengo que la experiencia con substancias enteógenas, especialmente la Ayahuasca, el Peyote y el Sampedrito, tomadas en rituales con conducción y guía experimentada, es fundamental para el auto-conocimiento profundo y como ‘condición de La Verdad’, pues se pierde toda racionalidad y uno es tomado por el Espíritu, literalmente, y todos los conceptos mentales son puestos a prueba, todos los símbolos, todas las creencias, entrando en ellos en profundidad…

 

La Astrología como ciencia sagrada, guía privilegiada de lo Superior.

Primero decía “en el futuro todos los psicólogos usarán la Astrología”, y también, “la Astrología es demasiado seria para que sólo esté en manos de los astrólogos”, con lo que quería apuntar a la universalidad y sacralidad de ese conocimiento superior. La Astrología, más que cualquier sistema mántico (Tarot, etc.) es científica porque se basa en el movimiento objetivo y exacto de los planetas, se basa en la Astronomía que es una ciencia exacta.
Después de haber probado su eficacia, su magia, y su universalidad, y de haber reconocido que es un conocimiento de origen divino que explica TODA la realidad, no puedo dejar de postular que cualquier religión que se proponga única pueda ignorar ese conocimiento. La Astrología es el ‘ordenador’ de Dios, por así decir, son los principios que hacen del Caos un Cosmos (orden, organización, belleza), y si no se la reconoce, es porque no se la conoce… Como le decía Newton a Halley, que lo venía a interpelar, ‘Sir, yo no puedo discutir sobre Astrología con Ud. porque yo la he estudiado, y Ud. no’.

Además de explicar y ordenar el Cosmos, es una guía privilegiada de auto-conocimiento, por ello se llama ‘mapa’ a la configuración planetaria de los cielos en el momento de nacimiento, pues es una guía, como todo mapa… el mapa astral, más que el Tarot, es un “espejo del alma individual”, y no se lo puede dejar de lado con actitudes auto-suficientes, que rozan la ignorancia. No hay otro instrumento científico que nos hable, por ejemplo, de la misión espiritual de cada uno…
Por supuesto que hay que dejar de lado las actitudes de dependencia de los astrólogos, y usarla individualmente, pues creo que no es una ‘profesión’ o ‘especialización’, y sí un instrumento valiosísimo, un tesoro que nos remite al orden superior, medio de contacto (re-ligar) y que por ello no debe implicar intermediarios, como fue la historia de los sacerdotes y de la Iglesia, concepción funesta. Todos los astrólogos que críen dependencia, y que no enseñen a la gente a guiarse sola, están usando maniobras de poder y repitiendo la historia de la iglesia católica.
Algunos podrán objetar –como lo hacen-, que la astrología occidental de los planetas y de los 12 signos está superada, y la que vale es la Astrología Maya. Yo les digo que hablan desde la ignorancia y el desprecio, fundamentándose sólo en el año de 13 lunas y otros principios de los mayas sobre el tiempo, que, aunque válidos, no niegan otro principio de organización.
He estudiado la Astrología Maya, y comprobado que es verdadera, pero es un sistema todavía muy abstracto (le falta historia de adaptación a la psicología occidental) que nos remite más a la Galaxia que al planeta Tierra, y que se complementaría a las mil maravillas con la astrología ‘occidental’, si estuviéramos abiertos a la síntesis. Hay que sumar, no restar, y el desprecio de otro conocimiento sagrado como ‘superado’, es lisa y llanamente prejuicio, ignorancia y mala fe.

 

El Auto-conocimiento radical como indispensable
para el desarrollo espiritual del futuro.

El auto-conocimiento comienza a tener un valor religioso y trascendental con los filósofos griegos de tradición ética, como Pitágoras y sus discípulos, que cultivaron el hábito del auto-análisis, y como Sócrates, que habla de ella por la 1ª vez de forma explícita, “conócete a ti mismo” (“y conocerás a Dios”, como reverso de la frase).
El Psicoanálisis trae el auto-conocimiento a un primer plano para el mundo moderno, con críticas ácidas y bien fundadas a la religión, basadas en el descubrimiento de motivaciones personales inconcientes, como deseo de reconocimiento, miedo al castigo, miedo a la muerte, defensa neurótica de impulsos sexuales o agresivos. Pero dicha crítica “tira al bebé junto con el agua sucia de la bañera”, esto es, niega la necesidad natural de trascendencia del ser humano, el “impulso religioso” en el decir de Jung.
Creo indispensable un largo proceso de auto-conocimiento como fundamento del desarrollo de la espiritualidad, el “viaje del alma”, o “el camino del héroe” que normalmente se desenvuelve en la 2ª mitad de la vida, pero para cada uno es distinto. Y esto es una premisa para una religión del futuro: la religión de la Nueva Era no puede ser una religión de masas, sino una religión que sólo puede ser personal.
Lo que para la gran mayoría puede ser un buen consejo, o una prescripción ética que con buena intención busca ayudar al desarrollo del alma, para una minoría puede ser un desastre, y ese discernimiento sólo lo da el auto-conocimiento. Por eso las religiones “bien intencionadas” como las basadas en el esoterismo, o aún las del Ayahuasca, pifian en sus doctrinas éticas porque es para todos igual, se habla para todos los discípulos por igual, sin llevar en cuenta las diferencias de personalidad y el momento del individuo.

Para ese “viaje del alma” que es el auto-conocimiento, valen todas las técnicas psicoterapéuticas modernas, especialmente las transpersonales, pues las personalistas pueden poner una traba en el desarrollo de la parte espiritual, simplemente porque no creen… Son de especial valor la Psicosíntesis y la Regresión a Vidas Pasadas, pero un buen psicoanálisis durante bastante tiempo crea las bases para el hábito del auto-análisis.
Lo que necesita aclararse, es que el proceso de auto-conocimiento es larguísimo, dura muchos años, se va profundizando como por capas, las capas de una cebolla, y nunca puede darse por encerrado, pues va hacia el conocimiento íntimo de la mente y su funcionamiento, como predican los budistas, que termina en una limpieza feroz del psiquismo, de todos sus contenidos. Hay que superar la psicología de los contenidos de conciencia, e ir hacia una psicología de los procesos y del descubrimiento de los patterns de cada uno, de las pautas básicas de conducta de cada uno, o del “mito personal”, como dicen los terapeutas junguianos.

 

El trabajo corporal como novedad en el auto-conocimiento

Aunque es parte del auto-conocimiento, el trabajo específico con el cuerpo y con la energía corporal ha sido destacado aquí, porque es una completa novedad en el desarrollo espiritual moderno y del futuro, aunque muchas tradiciones no-occidentales ya lo han subrayado, como la Yoga, el Kum-Nyê, el Chi-Kun, el Tai-Chi, la medicina China.
En Occidente ha prevalecido una fatal actitud de rechazo del cuerpo, desde el Cristianismo, pasando por todas las tradiciones esotéricas –que son absurdamente mentales-, hasta muchos grupos de la Nueva Era, superficiales o basados en revelaciones que se consumen leyendo largos textos de innumerables libros. La visión de los “padres de la Iglesia”, castigando sus cuerpos, portadores de impulsos naturales, y más, atribuyendo al diablo tales impulsos rechazados y por ello mismo escindidos, es una imagen que ha permeado toda la historia de la religión occidental hasta hoy.
Entonces, otra premisa fundamental de la nueva religión es la dimensión espiritual de la materia, comenzando por el cuerpo. Nunca más la famosa dicotomía Materia-Espíritu, menos todavía Cuerpo vs. Espíritu.
Aquí cada uno escoge un camino o técnica, y, experimentando cuál es la más indicada ¡trata de ir a fondo!... actualmente hay miles de escuelas de trabajo corporal, la persona va a tener muchas señales, en SINCRONICIDAD, y finalmente va a escoger.

 

La naturaleza de Dios es una Cuaternidad:

“EN EL NOMBRE DEL PADRE
(Espíritu Creador, el Gran Espíritu coordinador de todos los espíritus)

DE LA MADRE
(la Creación, la Naturaleza, la Tierra, el Cuerpo:
símbolos: Virgen María, Pachamama, Iemanjá, etc)

DEL HIJO
(Espíritu y Alma Individual)

Y DEL AMOR”
(la Humanidad, el Grupo, la Ecclesia, la Comunidad,
el conjunto o unión de los espíritus individuales)

 


Manuel Ignacio Quiles
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